Me gustaría comenzar hablando, refrescando los principios básicos de la formación en relación con las competencias profesionales que queremos conseguir de nuestros trabajadores.
En esta primera transparencia vemos el Hacha de la Formación compuesta por:
- ¿qué debe saber?, los conocimientos necesarios.
- ¿quiere hacerlo?, las actitudes.
- ¿cómo lo debe hacer?, las habilidades.
Estos tres elementos conforman la Aptitud, la Competencia para poder realizar eficazmente una serie de tareas. Competencia: técnica, metodológica, social y participativa.
La evaluación de la formación no es una actividad inventada hoy, se remonta a la antigüedad, a la China Imperial (siglo III a.c.) donde, tras la preocupación por el nepotismo en la selección de los funcionarios del estado se comenzaron a realizar exámenes de habilidades académicas y prácticas. En el siglo XIX la evaluación experimentó un gran impulso debido al desarrollo económico y la movilidad social, que requerían una selección más válida y efectiva
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